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sábado, 25 de abril de 2009

CLAUDIA LARS


Nació en Armenia, Sonsonate el 20 de diciembre de 1899 y murió en San Salvador el 22 de julio de 1974.
Su verdadero nombre era Margarita del Carmen Brannon Vega, contrajo matrimonio dos veces
Su padre era norteamericano de ascendencia irlandesa y su madre era criolla.
Su padre influenció en su amor por la poesía y la literatura y su madre el amor a la tierra en que nació.
Al principio fue educada en su casa, pero luego asistió al Colegio de la Asunción.


En el comienzo de los 1920’s ella se mudó a Nueva York.
En Manhattan conoció a Leroy Francis Beers Kuehm, con quien luego se casó (1923) y tuvo un hijo en 1928.
1934 se divorcio de su esposo y luego se casó con el escritor guatemalteco Carlos Samayoa Chinchilla.



Escribió su primer libro en 1915-1916 a la pequeña edad de 16 años.
En su vida publicó mas de 98 trabajos variados: poesía, ensayos, libros , criticas y entrevistas.




Su seudónimo fue usado por primera vez en 1933 para el poema Poeta Soy .
Su obra, caracterizada por poesías infantiles como “Girasol” y “Fábula de una verdad”, entre otras, estaba cargada no sólo de dulzura, sino también de grandes cuestionamientos -como escribiría alguna vez Ricardo Lindo- y marcó un definitivo cambio en la santurronería poética de la época.

Tierra de Infancia” fue el primer libro en prosa que Lars publicó, sin embargo, anterior a este, ya había publicado una importante cantidad de ensayos, crónicas, artículos y conferencias sobre temas heterogéneos. De 1919 a 1958 publicó poemas, reseñas y otros muchos trabajos en la revista Repertorio Americano. Fue en este tiempo, en 1947, con la obra “Ciudad bajo mi voz”, que Claudia Lars recibe el primer lugar en el Certamen Conmemorativo del IV Centenario de la ciudad de San Salvador. En 1955, lanzó “Escuela de pájaros”, una de sus mejores recopilaciones poéticas para niños y, en 1953, publica “Donde llegan los pasos”, libro que marca su madurez poética, siendo esto sólo una pequeña muestra de que “Tierra de Infancia”, un libro de carácter autobiográfico, únicamente marcó el inicio de una amplia, versátil, pero muy definida carrera literaria.

En 1963, su libro “Sobre el ángel y el hombre” le otorga el segundo lugar en el Certamen Nacional de Cultura del año anterior. En esta obra se materializó la cumbre de su poesía amorosa. Claudia tuvo, luego de este, muchos otros reconocimientos y su producción literaria continuó durante el resto de su vida. Ella, junto a importantes escritoras de ese momento como Gabriela Mistral (Chile); Alfonsina Storni (Argentina); Juana de Ibarborou (Uruguay), entre otras, conformaron un linaje de poetisas transparentes y profundas a la vez, finas, de cuyas plumas brotaba la más alta calidad literaria y elegancia idiomática.
Algunas de sus obras son: Estrellas en el Pozo, (1934). Romances de Norte y Sur, (1946). Donde Llegan los pasos, (1953). Fábula de una Verdad, (1959). Tierra de Infancia, (1959). El Día de la Cruz Presencia en el Tiempo, (1960). Girasol, (1961). Sobre el Angel y el Hombre, (1962). Del fino Amanecer, (1964). Nuestro Pulsante Mundo (apuntes sobre una nueva edad), (1969). Poesía Ultima, (1972).

En 1953 Claudia Lars
dona a la Biblioteca de nuestra Institución
su obra “Donde llegan los pasos”.


Estilo Literario

Poesía
Baladas- una recopilación de poemas que son escritas en forma de canción pero consisten de diferentes partes en forma de párrafo.
Lira- Composición poética de cinco versos en forma de canción, los versos: segundo y quinto- endecasílabos y los demás heptasílabos.
Romanticismo- Forma de arte que expresa el liberalismo y individualismo.

Reconocimientos

Ciudad bajo mi voz: Primer Lugar en los Juegos Florales Conmemorativos
Del fino amanecer: Primer Lugar Certamen Hispanoamericano
2 de Noviembre 1973- Universidad Centroamericana le da el titulo de “Doctora Honoris Causa”
7 Noviembre 1973- Condecorada con la Orden “José Matías Delgado”
Zacatecoluca- Escuela Urbana de Niñas


Pero su trabajo no se limitó a la escritura, ella también se desempeñó como Agregada Cultural de la Embajada de El Salvador en Guatemala, en 1945, y durante años fue la directora de la revista “Cultura”, del Ministerio de Educación en El Salvador. Claudia Lars murió de cáncer en el pecho en 1974, en San Salvador.

jueves, 23 de abril de 2009

INAUGURACION DE LA XI SEMANA NACIONAL DE LA LECTURA EN EL INFRAMOR



El lunes 20 de abril se inauguró la semana nacional de la lectura en el Instituto Nacional "General Francisco Morazán" , dos alumnas de nuestra institución representaron a Claudia Lars y Salarrué. ambas dieron una disertación sobre la vida y obra de dichos escritores.















Luego fueron entrevistados para conocer más sobre ellos.





Alumnas que participaron en el recital de Claudia Lars




Declamación del Poema Romances del norte y del sur de Claudia Lars.



Drama del cuento de Salarrué "Noche Buena"


"La tarde herida cayó detrás del cerro, con lala azul tronchada y el pico dioro entriabrido. El nido de noche quedó solito, con piojío de estrellas y el huevo brilloso de la luna. Plumas quedaron angeleando, tristosas.

Los guarumos, altos y chelosos, se miraban en las escuranas, con aspecto de espiretos de palos. La brisa espesa, tufosita y jelada, hacía nadir las ramas en los claros morados del cielo. El sereno mojisco untaba brillos en los bultos de las cosas; y toda la tierra se encaramaba al cielo en olores. Lijaban los grillos, puliendo el silencio.

Por la puerta del rancho embarrancado, salió al pedrero una puñalada de luz. Las sombras acamelladas de los moradores reptaron hasta el patio. Un chucho interpuesto, se había hecho mesa en el umbral.Poco a poco, la noche se fue alunando en clarotes hermosos. Desde el patio se columbró el caserío del pueblo. Uno quiotro candil estrellaba la calle. En el campanario antiguo, la luna cuajaba, campaneando alegre; y, de cuando en cuando, los cuetes puyaban la carpa tilinte del cielo, chiflando todos luminosos y rebotando con estrépito.

La nana se enrolló en el tapado y salió, seguida de los dos cipotes. La Tina tenía once años; era delgadita y pancitinga. Nacho andaba en cinco: sopladito, pujoso, careto y mocoso. La camisa le campaneaba al haz del ombligo. Caminaba jalando, atrompesándose y con la boca en forma de O, por la trancazón de la ñata. Bajaron al camino rial y cogieron rumbo al pueblo.
Iban, iban…, en silencio, tranqueando por la calle polvorosa que, como una culebra, tenía piel a manchas de sombra y luz. Unos toros pasaban por el llano, empujando la soledad con sus mugidos de brama. Al pasar por La Canoga, frente al rancho de ño Tito, la puerta de luz les cayó encima, asustándoles los ojos, y oyeron la risa de la guitarra. Pasaron en fila. Iban, iban… Como era Noche Buena, había misa del gallo; y se había corridor la bola de que el padre Peraza iba a regalar juguetes a los chicos, después del sermón. La Tina y Nacho no habían tenido juguetes nunca. Jugaban de muñecas, con caragües vestidos de tusas; de tienda, en la piladera; de pulicía, con olotes; y de pelotas, con bolas de morro. Iban, iban… La chucha seca los seguía, rastrera y tosigosa. Se óiba ya, clarito, el tamborón y el pito que pastoreaban la alegría pueblerina.
En una embrocada que se dio el camino, saltó cheleante el pueblo; y, desde la torre de la iglesia, el ojo con dos pestañas del reló se les quedó mirando ceñudo, y no los perdio de vista hasta que embocaron por la plaza.
Habia ventas; olía a jumo, a guaro, y a cuete. Se entraba al atrio entre ramas de coco y pitas empapeladas de colores. El pito y el tambor pastoreaban la alegría.

La niña Lola los topó en las gradas.
–¿Habís venido al reparto, Ulalia?
–Sí pué…
–Date priesa, si querés que te les den algo a los cipotes.
Ya el padre tá cabando.
La nana jaló la cadena, en busca del reparto; siguió el lateral de la iglesia, y se aculó contra el chumazo e gente que iba entrando encipotada al reparto.
La bullanga ensordecía. Entre los que se réiban, pujaban los apretados.La Ulalia seguía aculada, siempre al tanteyo de coger puesto. Por fin, llegó hasta la barriga negra del cura.
Sonaban trompetas; sonaban chinchines; sonaban tumblimbes.
–¿Y vos? ¿Vos no sós del pueblo, verdá?
–No, padre-cura; soy del valle…
–¡Hum, hum!... ¿Tus cipotes nuán venido a la doctrina, verdá?
–No, Siñor: tamos lejos…
–¡Hum, hum!... Para vos nuay; para vos nuay…¿Entendiste? Para vos nuay… Pase lotra, pase, pase…

Topadito al cerro, floriaba un lucero. La Ulalia iba, por el camino, de güelta.Con su voz tísica, decia:
–¡Apuráte, Nachito, andá!
La Tina luiba jalando. Nachito decía:
–¿Y ed juguetes, mama?...
La camisa le llegaba al ombligo. Iba tranqueando. A lo lejos, se óiba el río embarrancado. En los claros, salían de los palos brazos negros, que amenazaban el cielo.
–Apuráte, Nachito, andá!...
–¿Y ed juguetes, mama?...
Al pasar por el rancho de ño Tito, la puerta de luz les cayó encima, y oyeron la risa de la guitarra".


Noche Buena
Salarrue